Claman ante mí, almas desesperadas, creyendo que es paz y piedad, y es todo lo contrario. Tienen hambre de guerra, sed de apatía, insensibilidad pura. Quítense la máscara, muestren valor, pónganse de pie. La culpa hace el trabajo sucio, compréndanlo. Hagan lo que quieran con osadía, sin miedo y sobre todo con amor. ¡No!, no pregunten qué tiene que ver el amor en esto. Siéntanlo. Sientan su poder transformador. Vibren al compás de la energía inspiradora de la acción, que el mundo gire en torno a ustedes, individualmente, en su propio universo. Cada uno son el todo, y he aquí la cuestión principal: el entorno es irreal, una ilusión sensorial, es eso y nada más. Ámate a tí mismo y la tierra girará a tu compás. El sol brillará dentro y fuera de tí. Los días y las noches se sucederán al ritmo que tú desees, será sólo un cambio de colores en el paisaje. Entonces ya no existiré. Serás tú clamándote a tí mismo. Hazte sabio en el camino. Nadie sabrá más que tú lo que te hará renacer como un ser divino, y con prisa lo adivino, a partir de ahí, serás felíz.
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