viernes, 18 de diciembre de 2020

De la Tierra

(Poema escrito para el cierre del Proyecto sobre Cambios Climáticos  propuesto por los profesores de 3° año del Cens 451 de Florida).















Devuelve a la Tierra,

todo lo que es de ella.

Lo que nace, crece y muere;

Lo que la nutre y la hace bella.


Deja que el agua se calme,

con su propio ritmo relajante.

Respeta sus motivos,

no seas imperante.


Aprende de la Tierra,

que hace un esfuerzo constante.

No seas ambicioso,

vive y disfruta el instante.


Con pocas cosas te alcanza,

para sentir paz interior.

No necesitas tantos objetos,

para ser un humano mejor.


Ahorra mucha energía,

pero sólo de la artificial.

Que tu prenda favorita sea la alegría,

no seas superficial.


Consume menos, ama más,

busca lo sencillo en tu vida.

Deja a la Tierra descansar,

porque en ella está tu guarida.


Si puedes respetar

el espacio en el que moras,

tus hijos y nietos te imitarán,


y será su casa la Tierra toda.

Adela Mónica Puerto
@adelamopu

Por favor, si vas a compartir, etiqueta mi nombre y/o mi página. Todos los textos y las fotografías son de mi autoría. Gracias por valorar el tiempo y la dedicación.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Musa libertaria



Musa autodidacta,
emprendedora de viajes libertarios
en cada ser que acerca su humanidad a ella.

Aunque es ella quien maneja las riendas
que acortan la distancia entre su cuerpo y otro.

Siente el viento en su piel desnuda,
como un pez siente el roce del agua en sus escamas.

Nada la detiene, ni por un instante.
Musa inspiradora.
Musa inquietante.
Musa bella y desafiante.
Arrogante e imperante.
Hazme tu esclavo de ahora en adelante.


Adela Mónica Puerto

sábado, 7 de mayo de 2011

Almas desesperadas

Claman ante mí, almas desesperadas, creyendo que es paz y piedad, y es todo lo contrario. Tienen hambre de guerra, sed de apatía, insensibilidad pura. Quítense la máscara, muestren valor, pónganse de pie. La culpa hace el trabajo sucio, compréndanlo. Hagan lo que quieran con osadía, sin miedo y sobre todo con amor. ¡No!, no pregunten qué tiene que ver el amor en esto. Siéntanlo. Sientan su poder transformador. Vibren al compás de la energía inspiradora de la acción, que el mundo gire en torno a ustedes, individualmente, en su propio universo. Cada uno son el todo, y he aquí la cuestión principal: el entorno es irreal, una ilusión sensorial, es eso y nada más. Ámate a tí mismo y la tierra girará a tu compás. El sol brillará dentro y fuera de tí. Los días y las noches se sucederán al ritmo que tú desees, será sólo un cambio de colores en el paisaje. Entonces ya no existiré. Serás tú clamándote a tí mismo. Hazte sabio en el camino. Nadie sabrá más que tú lo que te hará renacer como un ser divino, y con prisa lo adivino, a partir de ahí, serás felíz.

jueves, 5 de mayo de 2011

De fruto a semilla

Un ser nace otro muere
con que prisa sucede
unos van, otros vienen
¿quién es que nos quiere?

¿A dónde vamos a parar?
¿a otro vientre tal vez?
¿al suelo, al espacio o al mar?
La corriente nos empuja cual pez

Así que aprendamos a nadar

Parece fácil, no lo es
¿Acumularemos sabiduría?
de una existencia a la otra, ¿lo ves?
transformaremos nuestra energía

Estas intrigas me acosan
quiero oírlo de algún ser
pero cuando éste llega para contarlo
me estoy yendo sin poder volver

Cuéntale el secreto a alguien
que todos sepan cómo es
pasar de fruto a semilla
es la historia al revés.

El fuego de la atracción...

Veo una imagen
la veo sin espejo
veo un cuerpo, su contorno
está en llamas y perplejo

Ante mí, yo desnuda
fuego, mi cuerpo, también emana
el deseo, uno al otro
con su fuerza nos imana

Soy cautiva, soy esclava
de esa efímera pasión
tu imagen lo es de la mía
es esto pura sensación

Al fin, dos humanidades
se vuelven una, y su extensión
es fecunda, y la energía
le da a la naturaleza la razón.

Adela Mónica Puerto

Mis mundos


La composición del mundo exterior puede plagar de soberbia al mundo interior. Convertirlo en un espantoso ámbito donde se unen y adquieren valor la causa y el efecto. Un submundo de miseria en el cual arde un fuego hostil, devastando la luz y la pureza de la felicidad del alma.
Conservemos y sembremos, pues, semillas de esperanza, fe y valor; para cosechar mientras tanto, a medida que acontece el fecundo devenir, los frutos divinos del espíritu y del corazón. Iluminemos la eternidad, con la intensidad de aquellos deseos que anhelamos una y otra vez, hasta plasmarlos en la realidad, nuestra realidad, la del propio mundo interior.